Lave el arroz tres o cuatro veces, hasta que el agua sale más o menos clara.
En una olla con buena tapa, caliente el aceite y eche la cebolla (sin picar). Añada el arroz bien escurrido y revuelva para que se unte bien de todo el aceite. Añada el agua toda junta y la sal. Cocine hasta que el agua empiece a secarse y la superficie del arroz se llena de cráteres (ojos). Tape la olla, y baje el fuego a lo más bajo posible. A los 5 o 10 minutos de tapar, voltee el arroz en la olla, despegando el arroz del fondo. Tape de nuevo, y cocine hasta que el arroz esté tierno y "reventado" o inflado.
Si lo deja a fuego bajo cuando el arroz ya está listo, empieza a pegarse.